Algo que puede ser muy frustrante como mamá es ver a tu hijo esforzarse por conectar con otros niños de su edad sin lograrlo. Querer jugar, acercarse, participar y no saber cómo integrarse o qué decir. Durante todos estos años trabajando con niños y adolescentes, las habilidades sociales han sido uno de los temas a los que más me he dedicado, porque es una de las áreas que más les cuesta a los niños con neurodiversidad.
Desde mi experiencia, hoy quiero compartir mis juegos favoritos para trabajar habilidades sociales y habilidades de juego. Me han ayudado a enseñarles a estos niños temas importantes como tolerancia a la frustración, esperar turnos, saber perder y ganar, e incluso disfrutar del juego sin importar el resultado. Mi objetivo es que puedas usarlos para enseñar a tu hijo habilidades esenciales que le permitan jugar con otros niños y disfrutar sin ansiedad, frustración ni llanto.
Etapas de juego y aprendizaje social
Primero, necesitas entender que las habilidades sociales se aprenden interactuando con otros. El aprendizaje del juego sigue etapas en el desarrollo:
- Juego de exploración: El niño simplemente explora.
- Juego individual: El niño juega solo.
- Juego paralelo: El niño juega cerca de otro, pero cada uno en lo suyo.
- Juego interactivo: Es aquí donde aparece el «Yo quiero ese juguete» o «Toma, te presto este», y comienzan las negociaciones.
Para que tu hijo aprenda las habilidades de juego que le cuestan en el recreo o con otros niños en fiestas, necesita entrenarlas con alguien. ¿Quién mejor que tú, quien está en casa y tiene más paciencia y amor para guiarlo?
Hoy quiero resumirte lo que trabajo con los niños en el grupo de habilidades sociales y en mi curso de habilidades sociales para madres. Este curso está diseñado para que las mamás se conviertan en co-terapeutas de sus hijos, tutoras sociales, capacitándolas con herramientas para enseñarles a relacionarse efectivamente, disfrutar de las interacciones, hacer amigos y mantenerlos.
Si quieres saber más sobre este curso y las madres que se forman en estas habilidades, te dejaré información para que llenes un formulario y recibas todo directamente en tu correo. Ahora, vamos a abordar el objetivo de jugar.
El objetivo del juego
El juego ofrece mini prácticas de interacciones sociales donde se aprende a negociar, escuchar, defender intereses, respetar reglas, entender la justicia, e incluso manejar la frustración. Todas estas habilidades nos sirven para relacionarnos en el colegio, el trabajo y la vida en general.
Cuando trabajamos habilidades sociales en niños, especialmente las relacionadas con el juego, buscamos entrenar competencias específicas. A continuación, te nombro siete fundamentales:
- Esperar el turno: Es crucial que los niños respeten las reglas del juego, aprendiendo paciencia y cuándo es su turno y el del otro.
- Tolerar la frustración al perder: Esto les cuesta mucho a los niños. Algunas mamás me cuentan que siempre dejan ganar a sus hijos para evitar rabietas. En el grupo de habilidades sociales, les hago perder deliberadamente, incluso con «trampas terapéuticas», para que aprendan a manejar la frustración y sus emociones cuando las cosas no salen como esperan.
- Ser amables al ganar: Así como es importante saber perder, también deben aprender a ganar sin desbordes emocionales, evitando imponerse sobre los demás y manteniendo la amabilidad para que otros quieran seguir jugando con ellos.
- Apoyar al compañero en el trabajo en equipo: Es indispensable para el colegio, los estudios y la vida. Aprenden a coordinarse con otros hacia un objetivo común, fomentando la empatía, cooperación y sentido de pertenencia.
- Atender al turno del otro: Estar atento a lo que hace el otro en el juego permite una mejor planificación estratégica al llegar su turno.
- Decir cosas apropiadas durante los juegos: Algunos niños tienen dificultades con el lenguaje expresivo, no saben cómo bromear o interpretar bromas de otros, lo que puede generar malentendidos. Es esencial que aprendan a identificar cuándo las bromas son inofensivas y cuándo podrían cruzar la línea hacia una burla.
- Extinguir comentarios ofensivos: Relacionado con lo anterior, deben aprender a evitar malentendidos y responder de forma adecuada si ocurre algo ofensivo.
Aunque este enfoque aplica a niños, también es relevante para adolescentes. Ellos también juegan, aunque de formas diferentes, muchas veces vinculadas a deportes. En mi grupo de habilidades sociales para adolescentes, trabajamos estas habilidades no fortalecidas en la infancia. Las sesiones incluyen actividades prácticas para aplicar lo aprendido.
Si te interesa inscribir a tu hijo en este grupo, te dejaré información para que puedas hacerlo. Es un espacio en el que los jóvenes aprenden y refuerzan habilidades sociales de una manera increíble.
Mis cinco juegos favoritos
Por último, quiero compartir cinco de mis juegos favoritos para trabajar habilidades sociales. No son los únicos, pero son accesibles, fáciles de adquirir y siempre los uso. Además, uno de ellos te lo voy a regalar, porque mi objetivo es que estas actividades sean sencillas y útiles para mejorar las interacciones sociales.
El juego de Uno: enseñando habilidades sociales
Empecemos por el juego de Uno o cualquier juego de cartas, pero para mí el Uno es especialmente útil. Este juego de estrategia ayuda a los niños a prestar atención, esperar el turno y planificar el siguiente paso. La verdad es que los juegos de cartas bien organizados pueden incluir el aprendizaje de muchísimas habilidades y suelen ser muy sencillos de utilizar.
El Uno, al estar relacionado con números y colores, puede jugarse en niveles progresivos. En los primeros niveles, recomiendo usar solo las cartas de números y colores para que los niños se familiaricen con las reglas básicas. Luego, en un nivel más avanzado, cuando ya han aprendido a interactuar mejor durante el juego, pueden introducirse las cartas de truco. Estas cartas incluyen acciones como reversa, toma dos y toma cuatro, pero es mejor no incorporarlas de entrada para evitar frustración o confusión.
Niveles progresivos en el juego de Uno
- Primer nivel: Usar únicamente cartas de números y colores. Esto permite que los niños comprendan las reglas básicas sin sentirse abrumados.
- Segundo nivel: Introducir las cartas de pausa y reversa. Estas son sencillas de usar y ayudan a los niños a entender mejor las dinámicas estratégicas.
- Tercer nivel: Incorporar cartas de toma dos y toma cuatro. Estas cartas requieren mayor planificación y comprensión de las reglas.
Con cada nivel, es importante introducir las nuevas cartas de forma progresiva, asegurándonos de que los niños comprendan cómo usarlas correctamente. Este enfoque también ayuda a reducir la frustración y aumenta su interés por el juego.
Beneficio adicional: memoria de trabajo
Otro aspecto destacado del juego de Uno es que, al final del juego, los niños deben recordar la instrucción de gritar «¡Uno!» cuando les queda una sola carta. Esto representa un desafío para la memoria de trabajo, una habilidad cognitiva esencial que se entrena mientras los niños se divierten.
Juegos que fortalecen habilidades sociales: Simón dice, Escaleras y serpientes, y Jenga
Uno de los juegos más sencillos y efectivos para trabajar habilidades como escuchar y atender antes de actuar es Simón dice. Este juego también tiene que ver con esperar el turno y atender al turno del otro. Es ideal para niños pequeños, ya que desarrolla habilidades de imitación, praxis y seguimiento de instrucciones. En este juego, hay un líder, «Simón», que da instrucciones, como, por ejemplo: «Simón dice que levantemos la mano derecha». Los participantes deben pensar cuál es su mano derecha antes de actuar.
Este juego permite adaptarse al nivel de desarrollo y comprensión de cada niño, haciendo que las habilidades se entrenen progresivamente. Además, ayuda a tolerar la frustración y a ser amables al ganar, habilidades esenciales tanto para perder como para ganar.
El aprendizaje con juegos de tablero: Escaleras y serpientes
Entre los juegos de tablero, uno de mis favoritos es Escaleras y serpientes. Este juego enseña la importancia del azar, mostrando que hay situaciones en las que no podemos controlar el resultado, ya que todo depende de lo que indique el dado. Es una enseñanza valiosa para los niños sobre aceptar la incertidumbre y disfrutar del juego sin importar el resultado.
Si no tienes el juego, puedes descargar una imagen colorida y fácil de imprimir; solo necesitarás unas fichas y un dado para comenzar. Este juego también tiene un aspecto terapéutico. Por ejemplo, antes de iniciar, establezco un mantra con los niños: «El objetivo del juego es divertirnos y compartir con mis compañeros». Aunque el propósito sea llegar a la última casilla, el verdadero objetivo de reunirnos es disfrutar juntos, reírnos y apoyarnos entre nosotros.
Lecciones del juego: qué decir y cómo actuar
Durante Escaleras y serpientes, los niños aprenden a decir cosas como: «Vamos dado, ayúdame, lo logré». Cuando un compañero hace un buen tiro, pueden decir: «¡Qué suerte tuviste!». Si alguien cae en la serpiente, pueden decir: «Qué lástima, tranquilo, sigue intentando, puedes recuperarte».
Estas interacciones fomentan el compañerismo y entrenan habilidades importantes como tolerancia a la frustración, saber ganar y manejar las emociones ante el azar. Al finalizar, si un niño gana, felicita al compañero diciendo: «Buen juego, te felicito», y chocan las manos. Por otro lado, si pierde, puede expresar lo mismo: «Buen juego, te felicito», reforzando que lo importante es disfrutar del tiempo juntos.
Jenga: un desafío en equipo
Otro juego que amo es Jenga, en el cual los jugadores sacan piezas de una torre sin que esta se desplome. Es excelente para entrenar motricidad fina, concentración y tolerancia a la frustración, porque cualquier movimiento puede hacer que la torre se caiga. Yo uso una versión en equipo, donde los participantes trabajan en pareja o en grupos pequeños para fomentar la cooperación.
En esta versión, se discute entre los integrantes cuál puede ser el mejor movimiento, creando una estrategia conjunta. Este enfoque no solo refuerza el trabajo en equipo, sino también la confianza en el otro para planificar y ejecutar. Además, Jenga resulta muy útil para mejorar la capacidad de trabajar con otros y superar desafíos juntos.
Pictionary y el poder de los juegos para entrenar habilidades sociales
Un juego sencillo, con múltiples formas de adaptarlo, es Pictionary. En este juego, que incluye tarjetas con categorías y palabras, las parejas deben colaborar: una persona dibuja mientras la otra adivina. Es ideal para niños más grandes que ya cuentan con habilidades de grafomotricidad y saben expresar lo que quieren a través del dibujo. Para aquellos a los que aún les cuesta, es mejor no forzarlos, ya que podría generar frustración.
Puedes jugar Pictionary en hojas de papel o en una pizarra, lo cual resulta súper divertido. Este juego también permite formar equipos y fomentar un poco de competencia sana. Además, es excelente para desarrollar la cooperación en equipo y el sentido de pertenencia, ya que los niños se identifican con su grupo, lo apoyan y dan lo mejor de sí para que gane. Sin embargo, es fundamental mantener el mantra del que hablábamos antes: «El objetivo principal es divertirnos». Esto ayuda a que los niños celebren los logros propios y de otros equipos, fomentando la amabilidad y el respeto entre compañeros.
Modelar cómo actuar y expresarse durante el juego
Como madre, puedes aprovechar el juego para modelar cómo enfrentarse a las emociones de ganar o perder. Durante el desarrollo del juego, utiliza frases como:
- «Uy, no puede ser, pensé que iba a poder con esto. Qué lástima, pero lo intentaré de nuevo.»
Este tipo de expresiones le ofrecen al niño un ejemplo claro de cómo manejar la frustración o celebrar pequeños logros, por ejemplo, cuando pierden una ronda o enfrentan situaciones difíciles, como retroceder en un juego de tablero. Este enfoque les enseña a no rendirse y a concentrarse en el esfuerzo, reforzando la idea de que cualquier cosa puede cambiar con el siguiente movimiento. Además, permite que los niños disfruten del momento en lugar de obsesionarse con el resultado final.
Juegos en familia: una herramienta fundamental
Es importante que incluyas a otros familiares en estas sesiones de juego, como papá, abuelos, hermanos o primos. La idea es que las sesiones sean como entrenamientos prácticos en los que tu hijo pueda aprender habilidades para luego aplicarlas cuando esté reunido con otros niños. Además, al final de cada juego, te invito a reflexionar con él sobre lo que aprendió. Mientras recogen el juego, puedes hacer preguntas como:
- «¿Qué fue lo que pasó?»
- «¿Cuál fue tu parte favorita?»
- «¿Qué fue lo que menos te gustó?»
- «¿Qué aprendimos hoy?»
Este ejercicio ayudará a reforzar el aprendizaje. Por ejemplo, pueden identificar que hoy aprendieron a esperar el turno, apoyar al compañero cuando le va mal o ser amables cuando ganan. Este tipo de reflexiones le da al niño una referencia clara de cómo actuar y jugar con otros niños en diferentes entornos.
Reflexión final
Si llegaste hasta aquí, seguramente encontraste este contenido útil. Por favor, ayúdame a compartirlo con otra mamá que, al igual que tú, tiene un pequeñín que quiere aprender a jugar. Más importante aún, recuerda que tu papel como mamá es fundamental. Puedes lograr grandes avances con tu hijo a través de estas actividades, igual que lo hacemos los terapeutas en sesiones de intervención.
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