Tu hijo con autismo ya está a un paso de la universidad. Déjame contarte las cinco claves de las que debemos encargarnos antes para que su adaptación sea absolutamente exitosa.
La transición de la escuela secundaria a la universidad es un paso enorme para cualquier joven, pero para un adolescente con autismo puede parecer un desafío aún mayor. Entiendo que, como su mamá, te preocupas muchísimo por cómo se va a enfrentar tu hijo a este cambio, cómo lo va a manejar y si se va a adaptar. Por eso quiero mostrarte que, con una buena preparación, tu hijo no solo puede superar esta etapa con éxito, sino disfrutarla plenamente.
Yo sé que eso es lo que tú quieres, lo que todas queremos como mamás: verlo entrar en la universidad con confianza y entusiasmo, en lugar de ansiedad o temor, como es normal que suceda.
Después de trabajar con muchos jóvenes en esta transición, hoy te voy a contar las cinco áreas clave que debemos preparar antes del primer día de clases en la universidad. Tú, como mamá, tienes un papel esencial en este proceso. ¡Así que empecemos!
- Habilidades de independencia
Hablar de independencia es crucial cuando nos preparamos para la transición a la universidad. A menudo escucho preocupaciones como: «Es que, como tiene autismo, no puedo dejarlo que lo haga solo» o «Pobrecito, mejor yo me encargo».
Entiendo y comparto el deseo de proteger a nuestros hijos, pero es importante recordar que, aunque queramos hacerlo todo por ellos, permitirles desarrollar habilidades de independencia es esencial para su éxito en la universidad y en la vida.
En la universidad, tu hijo va a necesitar aprender a organizar su día, planificar actividades y cumplir con horarios. Esto incluye llevar una agenda, ya sea física o digital, y gestionar su tiempo de estudio, preparación para exámenes y entrega de trabajos. Tú podrías ayudarle a crear un horario de estudio y enseñarle a utilizar herramientas digitales para recordar fechas importantes. Aunque prever y planificar puede ser complicado al principio, con práctica se convierte en una habilidad valiosa.
También debe saber tomar decisiones, desde qué materias cursar hasta cómo gestionar su carga de trabajo y, por supuesto, cuándo pedir ayuda. Un buen ejercicio podría ser practicar estas decisiones en casa, como planificar juntos un proyecto o decidir qué actividades realizar el fin de semana.
Otro aspecto importante es que pueda movilizarse por sí mismo. Aunque tú vayas a poder llevarlo en tu carro cada día, es crucial que tu hijo aprenda a moverse de manera independiente, especialmente en caso de emergencia. Practicar rutas y ubicaciones clave dentro del campus universitario, así como enseñarle cómo pedir información, puede ser de gran ayuda.
Por supuesto, también va a necesitar la habilidad de manejar dinero: aprender a pagar por servicios y productos y entender cómo manejar el cambio. Puedes comenzar a enseñarle estos conceptos mediante actividades prácticas como presupuestar un gasto familiar o manejar su propio dinero para compras pequeñas.
Recuerda que desarrollar estas habilidades es una parte esencial de la preparación para la vida adulta. Cada pequeño paso hacia la independencia no solo prepara a tu hijo para enfrentar los retos universitarios, sino que también contribuye a su felicidad a largo plazo. Cuanto más independiente sea, más confianza tendrá en sí mismo, y tú podrás sentirte más tranquila sabiendo que está bien preparado para lo que venga.
- Habilidades de organización para el estudio
Una vez que tu hijo ha elegido su carrera y empiezan las clases, es común que se dé cuenta de que el estilo de enseñanza de la universidad es muy diferente al del colegio. Ya no tiene un profesor que le hace dictados o lo hace copiar de la pizarra, sino que ahora recibe clases magistrales rápidas, algunas más detalladas que otras. Esto requiere un enfoque distinto para captar toda la información relevante.
Para enfrentar este cambio con éxito, la organización y la gestión del tiempo son fundamentales.
Primero, debe aprender a tomar apuntes de forma eficiente y activa, lo que permite que las sesiones de estudio sean organizadas y productivas. Si tu hijo ha pasado por un proceso de orientación vocacional, es probable que ya tenga algunas estrategias adaptadas a sus necesidades. Por ejemplo, si descubre que le va mejor con esquemas visuales, puede usar diagramas o mapas mentales para organizar la información.
En segundo lugar, aprender a desglosar tareas grandes en pasos manejables. Establecer un calendario de estudio y utilizar herramientas como listas de tareas o aplicaciones de gestión de tiempo le ayudará a sentirse menos abrumado y a cumplir con todo.
Si quieres que hablemos puntualmente de este tema —cómo organizar apuntes, cómo planificar trabajos, todo lo que suelo enseñarles a mis chicos en las asesorías individuales—, déjamelo aquí en los comentarios. Si hay suficientes personas interesadas, hacemos un blog completo sobre este tema.
- Identificación y manejo del estrés
Quien no se haya estresado en la universidad, no pasó por la universidad.
¿Qué quiero decir con esto? Que es una etapa demandante y genera mucho estrés, a veces muy intenso…
Ahora, imagínate eso en tu hijo con autismo: tiempos de procesamiento diferentes, respuestas sensoriales distintas, desbordes emocionales cuando la situación lo sobrepasa y el desafío de gestionarlo solo. Sí, puede sonar aterrador, pero con la preparación adecuada, este desafío se vuelve mucho más manejable.
Es importante entender que cada persona experimenta y manifiesta el estrés de manera diferente. En las personas con autismo, puede presentarse de formas únicas, como reacciones emocionales intensas que incluyen ansiedad visible, conductas repetitivas o incluso bloqueo emocional. Reconocer estos signos es el primer paso para ayudar a tu hijo a manejar el estrés.
No podemos olvidar la parte sensorial. Las sobrecargas sensoriales en ambientes nuevos, como aulas llenas de gente o ruidos fuertes, pueden desencadenar estrés. Entonces, ¿qué hacemos?
Lo primero es conocer muy bien el perfil sensorial de tu hijo. Como ya lo he mencionado aquí y en otros blogs, necesitamos el apoyo de un terapeuta ocupacional. Estos profesionales, expertos en integración sensorial, pueden ayudarlo a identificar los signos en su propio cuerpo, asignarle una dieta sensorial y recomendar las adaptaciones más convenientes.
Por supuesto, esto siempre debe ir de la mano con su trabajo psicológico para el manejo del estrés. También es clave enseñarle estrategias de afrontamiento, como técnicas de respiración, pausas regulares o la búsqueda de entornos tranquilos.
No hay soluciones universales. Lo que funciona para un estudiante puede no ser adecuado para otro. Por eso, es importante que tu hijo explore distintas estrategias y descubra cuál le funciona mejor. La clave está en el autoconocimiento y en adaptar las técnicas a sus necesidades individuales.
- Moderación en el uso de redes sociales
Las redes sociales pueden ser una herramienta valiosa para la comunicación y el aprendizaje, pero también pueden convertirse en una fuente de distracción o estrés si no se usan con moderación. Para los adolescentes con autismo, es crucial encontrar un equilibrio que les permita beneficiarse de las redes sin caer en sus posibles trampas.
¿Cómo lograrlo?
Lo primero es enseñarle a gestionar el tiempo que pasa en redes sociales. Sé que esto no siempre es fácil para que lo hagan por sí solos, y como mamá de un adolescente, entiendo perfectamente el desafío. Es posible apoyarnos en aplicaciones o configuraciones que limiten el tiempo de uso, como Quality Time o Family Link.
De hecho, en el blog hay contenido completo sobre Family Link, así que te dejo el enlace para que lo veas. Estas herramientas ayudan a evitar distracciones excesivas y a mantener un equilibrio entre el tiempo en línea y otras actividades importantes. La meta es que esto se convierta en un hábito, y que cuando sean adultos, puedan manejarlo sin problemas.
También debemos enseñarles a identificar contenido apropiado y distinguirlo de factores innecesarios. En lugar de aislarse, es mejor que aprovechen las redes para fomentar interacciones positivas y construir una red de apoyo, como grupos de estudio.
La clave está en encontrar un equilibrio saludable que permita un uso positivo y productivo de estas plataformas.
- Un proyecto de vida estructurado
Este último punto no es solo el final de la lista, sino más bien el principio de todo. Es lo que les da sentido a los demás aspectos.
La línea guía que une cada uno de estos elementos es la creación de un proyecto de vida bien estructurado. Un adolescente con autismo que ha pasado por un buen proceso de orientación vocacional no solo conoce sus metas, sino que también puede identificar las herramientas y habilidades que necesita para alcanzarlas.
Si viste mi blog anterior sobre la importancia de la orientación vocacional en adolescentes con autismo, ya sabes que este proceso es clave para plantearse metas claras y alcanzables.
Tener objetivos a corto y largo plazo, como la finalización del grado universitario o la obtención de un empleo en un campo específico, ayudará a tu hijo a saber si las acciones que toma cada día lo acercan o lo alejan de esos objetivos.
Este proceso incluye desarrollar un plan detallado sobre cómo alcanzar sus metas, especificando los pasos a seguir, los recursos necesarios y la evaluación del progreso. Además, es fundamental ajustar el plan cuando sea necesario.
El acompañamiento terapéutico sigue siendo importante en este camino, al igual que buscar redes de apoyo dentro del entorno universitario. El respaldo de los orientadores, profesores y grupos de estudiantes puede marcar una gran diferencia.
En términos sencillos, lo que quiero que te lleves de este blog es que preparar a tu adolescente con autismo para la universidad no se trata solo de elegir una carrera e inscribirlo. Es un proceso que requiere tiempo y planificación cuidadosa.
La orientación vocacional personal juega un papel crucial en este viaje, ayudando a consolidar habilidades de independencia, organización, manejo del estrés y técnicas de estudio que serán indispensables. Si tu hijo tiene un proyecto de vida estructurado, estará mejor preparado para enfrentar los desafíos de la vida universitaria y avanzar con confianza hacia un futuro lleno de posibilidades.
Si sientes que aún hay aspectos por mejorar y no sabes por dónde empezar, escríbeme y te ayudaré a desarrollar un plan para que todo salga bien.
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¡Nos vemos en el próximo blog!