Neuronas espejo y control de emociones en niños

Neuronas espejo y control de emociones en niños

Uno de los motivos de consulta más frecuentes entre las madres son las explosiones emocionales de sus hijos:

  • ¿Cómo lo ayudo a no frustrarse?
  • ¿Cómo hago para que cuando sienta rabia no explote, lance los juguetes o quiera golpear?
  • ¿Cómo evito los berrinches y las pataletas?
  • ¿Cómo logro que me haga caso, sin terminar peleando, especialmente cuando le digo que no a algo que quiere?

Si también te identificas con estas preguntas, tengo para ti una clave casi mágica que puede solucionar este problema: la gestión emocional en niños.

El problema: ¿Controlar sus emociones o educarlas?

Si estás leyendo esto, es porque has identificado que necesitas gestionar las emociones de tu hijo. Pero aquí está la raíz del problema: como madres, muchas veces queremos controlar lo que sienten nuestros hijos.

Nos preocupa que se frustren o sufran porque hemos leído que el cortisol puede dañar su cerebro. Sin embargo, te tengo una revelación importante:
A los niños no les hace daño llorar.

Principio 1: Llorar no hace daño

A los niños les hace daño llorar en soledad, no llorar en sí mismo. Imagina esta escena: llegas a casa y encuentras a tu mejor amiga o tu pareja llorando desconsoladamente. ¿Qué harías?
Le dirías:

  • “Tranquila, respiremos juntas. Llora todo lo que necesites, estoy aquí para apoyarte.”

Sin embargo, con nuestros hijos solemos decir:

  • “Cálmate para que te entienda.”

La primera respuesta brinda contención; la segunda, pone al niño en la posición de regularse solo, algo que su cerebro, inmaduro, aún no está listo para hacer.

El objetivo no es evitar que lloren o controlar sus emociones, sino educarlos para gestionarlas.

Principio 2: Manejar las tuyas para enseñarles a manejar las suyas

Un niño desbordado necesita contención externa. Pero no puede recibirla si tú también estás desbordada. Aquí es donde entra el papel de las neuronas espejo: esas células cerebrales que reflejan la conducta que observan.

Cuando tú estás calmada, tu hijo puede aprender a calmarse.

Gestionar tus emociones implica:

  • Reconocerlas y nombrarlas.
  • Usar estrategias como respiración profunda.
  • Buscar espacios para expresarte y recibir apoyo si es necesario.

Si logras mantener tu estado emocional estable, puedes brindarle a tu hijo el reflejo necesario para aprender a autorregularse.

El chip de nuestra infancia y cómo cambiarlo

Posiblemente, el control emocional es difícil porque, de niños, tampoco recibimos esa contención. Quizás creciste en una generación donde:

  • Te pedían calmarte solo para obtener algo.
  • No podías expresar tu rabia.
  • Los adultos imponían las reglas sin escuchar tus emociones.

Este estilo de crianza nos desvincula de las necesidades emocionales de los niños y puede causar que se opongan a lo que les pedimos.

Pero tú tienes las herramientas para hacerlo diferente.

¿Cómo lograrlo?

Cuando tu hijo esté llorando porque se siente molesto, frustrado o triste:

  1. Regula tu propia emoción:
    Respira y mantén la calma. Recuerda que su cerebro aún es inmaduro.
  2. Ponte en su nivel:
    Siéntate o agáchate para mirarlo a los ojos. Si permite el contacto físico, abrázalo o tócalo suavemente para transmitirle seguridad. Si no, simplemente acompáñalo respirando a su lado.
  3. Valida sus emociones:
    Usa frases como:
  • “Entiendo que estés molesto. Es difícil querer algo y no conseguirlo. Yo también me sentiría así.”
  • “Estoy aquí para acompañarte. Si quieres, puedo abrazarte hasta que te sientas mejor.”
  1. Guíalo:
    Cuando empiece a calmarse, puedes conversar con él, darle instrucciones o sugerir una actividad diferente.

El resultado: Construyendo autonomía emocional

Esta estrategia requiere entrenamiento, tanto para ti como para tu hijo. Con el tiempo, verás que sus episodios emocionales duran menos y que empieza a imitar tu conducta para regularse por sí mismo.

Al final, lo que queremos lograr es que tu hijo pueda gestionar sus emociones incluso cuando no estés presente y que sepa que siempre puede contar contigo como su figura de seguridad.

Gracias por acompañarme en este proceso.

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