Herramientas para el manejo de emociones en aula

¿Qué pasa cuando un niño que tiene dificultades para regular sus emociones está en el colegio y ocurre algo que lo frustra, molesta o le da miedo, y se desborda? ¿Qué puede hacer la maestra para ayudarlo, si además tiene que atender al resto de los niños en el salón? ¿Y si ese niño, en su descontrol, empieza a golpear, lanzar cosas o morder?

Los niños no solo tienen explosiones emocionales en casa; también pueden desbordarse en el colegio. Este blog está dedicado a las maestras, quienes enfrentan estas situaciones y necesitan estrategias para manejarlas.

El aula: más que un espacio educativo

La escuela es como una segunda casa para los niños. Aquí pasan gran parte del día y conviven con otros niños, bajo la figura de cuidado principal: su maestra.

En este espacio, aprenden a:

  • Leer, escribir, matemáticas, ciencias y artes.
  • Ser independientes: manejarse solos para comer, organizar su espacio de trabajo y cuidar sus materiales.
  • Interactuar con otros: desarrollar empatía, negociar, formar vínculos de amistad, manejar la presión de grupo y compararse con sus compañeros.

Todas estas situaciones diarias generan emociones, algunas fáciles de manejar y otras que pueden desbordarse. Cuando esto sucede, la única figura de apego seguro en el aula es la maestra.

Para ella, estas situaciones representan una alta exigencia: debe manejar sus propias emociones, mantener la calma y acompañar tanto al niño que necesita apoyo como al grupo que depende de ella.

Estrategia 1: Usar al grupo como aliado

Puedes entrenar al grupo de niños para que aprendan a regular sus emociones y, al mismo tiempo, a contener las emociones de sus compañeros. Un grupo sin este entrenamiento puede convertirse en un reto mayor cuando uno de sus miembros se desborda, ya que pueden contagiarse de la emoción o reaccionar con ansiedad.

Te propongo tres pasos para lograrlo:

  1. Identificar las emociones
    Enséñales a reconocer las emociones:
  • Qué son.
  • Cómo se sienten.
  • En qué situaciones ocurren.

Esto les ayudará a tomar conciencia de su propia experiencia emocional y a ser más empáticos con sus compañeros. Puedes hacerlo mediante dinámicas y juegos, como:

  • Dibujos o trabajos manuales sobre las emociones.
  • Juegos para identificar en qué parte del cuerpo se sienten las emociones.
  • Películas o videos relacionados con el tema.
  1. Brindar vocabulario emocional
    Entrena a los niños en expresar cómo se sienten. Está demostrado que nombrar las emociones ayuda a regularlas y reduce la probabilidad de desborde.

Utiliza frases que puedan describir sus emociones y practica con ellos mediante juegos o dinámicas. El objetivo es que aprendan estas frases y las usen cuando las necesiten.

  1. Acompañamiento y contención
    Educa al grupo bajo el concepto de familia escolar o trabajo en equipo: “Todos para uno y uno para todos.”

Entrénalos para identificar cuando un compañero necesita apoyo emocional y para ofrecerle herramientas como:

  • Técnicas de respiración.
  • Uso del Rincón de la Calma o la Caja de Regulación.

Una dinámica hermosa, basada en la psicóloga Manuela Molina, es la “ronda de los buenos deseos”. Cuando un niño se desborda, guía al grupo a colocar su mano en el corazón, respirar y enviar buenos deseos para que su compañero se calme.

Con estas estrategias, el grupo se convierte en tu aliado, centrándose en la necesidad de uno de sus miembros y ganando herramientas de inteligencia emocional para toda su vida.

Estrategia 2: El Rincón de la Calma o la Caja de Regulación Emocional

El Rincón de la Calma es un espacio en el aula para tomar distancia y regularse. Cuando no hay espacio físico para crear un rincón, puedes implementar una caja de regulación emocional.

Puedes llamarla “El Cofre de las Emociones”, “La Caja de la Calma” o cualquier nombre que les guste a los niños. Su propósito es ser un botiquín de primeros auxilios emocionales, similar al botiquín de curitas y alcohol que tienes en tu salón.

La caja debe cumplir tres requisitos:

  1. Imágenes sobre las emociones
    Estas permiten al niño identificar visualmente cómo se siente, tomar conciencia de su emoción y comunicarla a quien lo acompaña.
  2. Materiales para calmarse
    Haz una dinámica con el grupo para construir la caja. Cada niño puede aportar ideas sobre qué cosas los ayudan a calmarse. Por ejemplo:
  • Plastilina o papel reciclado para romper.
  • Hojas y marcadores para rayar.
  • Juguetes como spinners o botellas sensoriales.
  • Materiales con texturas para quienes necesitan estímulos táctiles.
  1. Acceso limitado
    La caja no es un juguete. Entrena al grupo en su correcto uso y hazles ver la responsabilidad que tienen al usarla adecuadamente. De lo contrario, podría convertirse en un material de distracción.

Una labor admirable

Siempre he dicho que las maestras son admirables. Por eso, requieren toda nuestra consideración y apoyo, además de herramientas efectivas para manejar este tipo de situaciones en el aula.

Espero que estas estrategias te sean útiles y que puedas aplicarlas fácilmente en el día a día.

Gracias por acompañarme.

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