Las estereotipias motoras son uno de los signos más asociados al autismo y, sin duda, una de las mayores preocupaciones de los padres. Estos movimientos repetitivos pueden ser disfuncionales en situaciones sociales, dificultar la comunicación con el niño, interrumpir el aprendizaje e incluso resultar peligrosos si llegan a lastimarse. ¿Qué mamá no estaría preocupada por esto?
Algunos expertos argumentan que las estereotipias sirven como mecanismo de autorregulación, mientras que otros consideran que deberían eliminarse. Al final, como mamá o papá, puedes sentirte confundido. En este blog, vamos a abordar el origen de las estereotipias, qué hacer con ellas y, lo más importante, cómo hacerlo.
¿Qué son las estereotipias y cómo identificarlas?
Las estereotipias son patrones de comportamiento repetitivo, como balancearse, mover las manos o girar objetos, y pueden ser tan únicos como cada persona. Aunque algunas son más comunes, pueden manifestarse de muchas formas.
- Ejemplos de estereotipias motoras comunes:
- Balanceo del tronco.
- Aleteo de manos.
- Palmadas.
- Frotar o sonar los dedos.
- Enroscarse el pelo o la ropa.
- Dar saltos, correr en círculos o caminar en puntas de pie.
- Flexión y extensión del cuello.
- Muecas faciales.
- ¿Son exclusivas del autismo?
No. Aunque son frecuentes en personas con autismo, no son exclusivas de este diagnóstico. También hay personas dentro del espectro que no presentan estereotipias motoras. - ¿Qué las diferencia de los tics?
Son movimientos voluntarios, repetitivos y sin un propósito aparente, lo que las distingue de los tics. Además, las estereotipias ocurren solo durante la vigilia (nunca mientras duermen).
Si bien no tienen un propósito interactivo (como señalar algo o comunicar una necesidad), sí cumplen una función importante: permitirle a la persona autorregularse.
¿Por qué ocurren las estereotipias?
Las estereotipias son una forma de autorregulación y autoestimulación, especialmente en respuesta a la sobrecarga sensorial.
- Sobreestimulación sensorial:
Ocurren cuando los estímulos del ambiente son excesivos o abruman al cerebro. Puede tratarse de:- Ruidos fuertes.
- Multitudes.
- Luces intensas.
Estos movimientos ayudan a la persona a encontrar equilibrio interno.
- Falta de estímulos:
En situaciones de subestimulación, las estereotipias pueden servir para obtener la respuesta sensorial que el cerebro necesita. - Exigencias del entorno:
Cuando la persona percibe que debe realizar actividades que exceden sus capacidades o disponibilidad, puede sentirse abrumada, y las estereotipias aparecen como compensación. - Dolor físico:
El dolor puede desencadenar estereotipias como una forma de regular el malestar interno. Algunos expertos incluso sugieren que los movimientos producen betaendorfinas, lo que genera sensaciones placenteras o de alivio. - Emociones intensas:
Tanto emociones positivas como negativas pueden provocar estereotipias debido a las reacciones físicas que generan. En estos casos, la función es también reguladora.
¿Son las estereotipias negativas?
No necesariamente. Aunque las estereotipias no deben tratarse como algo problemático, sí es importante entender su impacto:
- Beneficios:
- Ayudan a la persona a regularse y sobrellevar el mundo que la rodea.
- Pueden servir como indicador en niños no verbales de que algo los incomoda (dolor, malestar, o estrés).
- Dificultades:
- Interfieren en situaciones sociales.
- Pueden interrumpir el aprendizaje.
- En algunos casos, pueden conducir a autoagresiones continuadas.
Al final, la clave está en observar si la estereotipia se convierte en el único recurso de regulación y si interfiere con el funcionamiento de la persona.
¿Qué podemos hacer?
Aunque las estereotipias no siempre son graves, es importante abordarlas para favorecer el desarrollo del niño. Algunas recomendaciones incluyen:
- Observar patrones:
Identifica las situaciones que las desencadenan.
- ¿Suceden en entornos sobrecargados?
- ¿Son una respuesta al dolor o emociones intensas?
- Ofrecer estímulos alternativos:
Proporciona actividades o materiales que ayuden a regularse, como juguetes sensoriales, ejercicios de respiración o cambios de ambiente. - Consultar con especialistas:
Un terapeuta ocupacional o un psicólogo especializado en procesamiento sensorial puede ayudarte a desarrollar estrategias personalizadas para apoyar a tu hijo.
Todos tenemos alguna forma de regulación emocional o sensorial, como mover la pierna al estar nerviosos o tamborilear los dedos en una mesa. Las estereotipias, en sí mismas, no son el problema; lo importante es identificar cuándo y cómo intervenir para que no limiten el desarrollo o la calidad de vida del niño.
Un sistema alternativo de comunicación
Si un niño utiliza estereotipias como recurso para afrontar situaciones difíciles, es fundamental considerar la implementación de un sistema alternativo de comunicación. Este sistema permitirá al niño expresar sus emociones y necesidades de forma más funcional.
Un ejemplo es cuando un niño, ante una situación no agradable, agita un objeto. Aunque esto puede ser una reacción comprensible, no le brinda herramientas funcionales para evitar la situación o comunicar lo que le molesta. Enseñarle a expresar sus emociones adecuadamente será clave para su desarrollo.
Permitirlas o limitarlas: encontrar el equilibrio
Cuando hablamos de permitir o limitar las estereotipias, es crucial actuar con cuidado y empatía.
- Situaciones que requieren permitirlas:
- Si un niño aletea o gira algo como reacción a una emoción intensa, detenerlo de manera abrupta o regañarlo puede frustrarlo, desatar conductas explosivas o provocar nuevas estereotipias.
- Situaciones que requieren limitarlas:
- Si el movimiento conduce a autoagresión o puede lastimar al niño de alguna manera, es importante detenerlo de inmediato.
En general, lo más efectivo es identificar el desencadenante de la estereotipia y buscar formas de reducir su causa, ya sea a través de estrategias de autorregulación o de comunicación funcional.
¿Podemos evitar los desencadenantes?
No siempre será posible eliminar las situaciones que provocan estereotipias, ya que estas pueden repetirse en distintos entornos.
Por ello, el enfoque debe estar en:
- Identificarlas y conocerlas: Reconocer en qué contextos surgen.
- Brindar herramientas: Enseñarles a afrontar estas situaciones y expresar lo que les incomoda, tanto las emociones agradables como las desagradables.
Actividad física y juego estructurado: aliados eficaces
La actividad física y el juego estructurado son herramientas probadas para la reducción de estereotipias. Estas actividades brindan al niño una sensación de equilibrio sensorial, disminuyendo la necesidad de recurrir a movimientos repetitivos.
Recomendaciones:
- Ejercicios de alta demanda, como:
- Saltar en una cama elástica.
- Actividades en la piscina.
- Escaladas o trepar.
- Actividades que disfrute el niño, ya que aumentan su motivación.
La experiencia clínica y las investigaciones confirman que estas sesiones intensas de estimulación sensorial tienen beneficios significativos para niños con muchas alteraciones sensoriales y estereotipias.
¿Establecer un momento para las estereotipias?
Algunos profesionales sugieren permitir un momento específico para que las estereotipias ocurran. Sin embargo, al ser un recurso que puede interferir con el aprendizaje y las interacciones sociales, lo más recomendable es trabajar para reducirlas de forma progresiva y sustituirlas por acciones más funcionales.
No se trata de programarlas como: “Tienes de tres a cuatro para agitar este pañuelo.” En cambio, se deben proporcionar herramientas para que el niño pueda regularse sin depender exclusivamente de estos movimientos.
¿Las estereotipias desaparecerán?
Algunas investigaciones sugieren que las estereotipias pueden ser de por vida. Sin embargo, muchos niños, a medida que crecen y aprenden nuevas formas de manejarse, las reducen total o parcialmente.
Es importante tener en cuenta que:
- Pueden aparecer nuevas estereotipias en momentos de mucho estrés, lo cual no debe interpretarse como un retroceso.
- Su reducción requiere de intervención sensorial, creatividad y paciencia, practicando herramientas funcionales las veces que sea necesario.
La clave es tener confianza en que el niño es capaz de hacerlo con el apoyo adecuado.
Espero que esta información te ayude a entender mejor el comportamiento de tu pequeño y te dé las herramientas necesarias para acompañarlo y apoyarlo en su desarrollo.
Gracias por llegar hasta el final de este blog y acompañarme.