Duelo Cómo guiar a tus hijos en esta etapa

Acaba de ocurrir una muerte en la familia, alguien muy cercano, y sabes que esta pérdida afectará profundamente a tu hijo. Te preguntas: ¿qué hacer? ¿Se lo digo? ¿Cómo lo hago? ¿Qué palabras uso? ¿Cómo le evito el dolor? ¿Cómo hago para no llorar, si yo también estoy afectada?

Esta es una realidad que todos enfrentaremos tarde o temprano, y puede ser muy intimidante no saber cómo manejarla frente a nuestros hijos. Hoy hablaremos sobre cómo acompañar el duelo en la infancia.

La muerte: una realidad ineludible

La muerte, esa parte inevitable de la vida, nos genera angustia y dolor cuando toca a un ser querido: un familiar, un amigo o incluso una mascota. En algún momento, tanto nosotros como nuestros hijos nos enfrentaremos a la pérdida.

Como padres, puede preocuparnos tanto la situación misma de perder a alguien amado como el tener que comunicarles esta noticia a nuestros hijos y no saber cómo manejar sus emociones, especialmente si nosotros también estamos afectados.

Nos enfrentamos a una doble carga emocional: la propia pérdida y el desafío de acompañar a nuestros hijos.

¿Debemos evitarles el dolor?

Un aspecto clave en esta situación es nuestra relación con la muerte. No es lo mismo concebirla como una parte de la vida o un paso hacia la trascendencia que verla como una pérdida irreparable o una tragedia insuperable. Otro aspecto fundamental es nuestra idea de que debemos evitar a toda costa que nuestros hijos enfrenten el dolor.

Pero pregúntate: ¿de verdad podemos evitar que nuestros hijos enfrenten el dolor? Y si fuera posible, ¿sería esto saludable?

No es una locura permitir que nuestros hijos experimenten el sufrimiento natural de la vida, como el que surge de una pérdida. No podemos ni debemos evitar su dolor. Afrontar estas situaciones les ayudará a descubrir sus fortalezas, sobreponerse y convertirse en personas sensibles, sanas y resilientes.

Las emociones como la tristeza deben ser vividas, sentidas, procesadas y superadas. Solo así ayudaremos a nuestros hijos a desarrollar las habilidades necesarias para enfrentarse a la adversidad a lo largo de su vida.

Acompañar el duelo según la etapa de desarrollo

El duelo se vive de manera diferente dependiendo de la edad del niño. Aquí te explico cómo abordarlo según la etapa de desarrollo:

1 a 3 años: Sensación de abandono

En esta edad, los niños no entienden el concepto de la muerte. Si la persona fallecida no tenía una relación frecuente con el bebé, puede que ni se percate de su ausencia. Sin embargo, si era alguien muy cercano, como un padre o una madre, el niño puede llorar constantemente debido a la sensación de abandono.

En este caso, proporciona el cuidado y cariño que esa persona le daba. Consola con paciencia y calidez, y permite que el tiempo de duelo haga su trabajo.

4 a 7 años: Una visión mágica de la muerte

Los niños en esta etapa tienden a entender la muerte de forma mágica, influenciados por lo que los adultos les digan. Por ejemplo, pueden pensar que la persona volverá como un ángel o querer montarse en un avión para visitarla si les dicen que “se fue al cielo”. También pueden creer que la muerte es contagiosa si ocurrió por enfermedad.

Su pensamiento concreto puede generar confusión y miedos, como temer no despertar o perderse. Por eso, responde a sus preguntas con explicaciones reales, usando un lenguaje apropiado para su edad.

En esta etapa, pueden surgir comportamientos regresivos, como hacerse pipí en la cama, mostrarse violentos o tener pesadillas. Estos son formas de manifestar su malestar. Permíteles expresar sus emociones, ofréceles un espacio seguro y ayúdales a descargar estas emociones mediante actividad física o creativa.

Más de 7 años: Etapas del duelo similares a los adultos

Después de los 7 años, los niños viven el duelo de forma más parecida a los adultos.

  • Fase de negación: Pueden aparentar indiferencia, jugando como si nada hubiese pasado. Esto indica un bloqueo emocional para protegerse del dolor. Bríndales oportunidades para expresarse.
  • Rabia: Ayúdales a canalizar esta emoción de manera saludable.
  • Culpa: Pueden pensar que hicieron algo que provocó la muerte. Explícales que no es su culpa y que nadie pudo evitar la pérdida.
  • Depresión: En esta etapa, pueden sentir una tristeza profunda, y es fundamental ofrecerles mucho apoyo emocional.

Es importante que los niños comprendan la muerte poco a poco. Necesitarán que se les explique más de una vez y desde distintas perspectivas para procesarlo completamente.

Acompañar a nuestros hijos durante el duelo implica estar presentes para ellos, validar sus emociones y ofrecerles un espacio seguro donde puedan expresarse y procesar su pérdida. No es nuestra labor evitarles el dolor, sino guiarlos en la construcción de su resiliencia y su capacidad de enfrentar la adversidad.

Gracias por llegar hasta aquí. Espero que estas reflexiones te sean útiles para apoyar a tus hijos en momentos difíciles.

Duelo: Cómo guiar a tus hijos en esta etapa

Hablarles de la muerte con franqueza, sin maquillar la realidad, es fundamental. Ellos también necesitan despedirse de sus seres queridos, comprender lo que ha ocurrido y, si lo desean, participar en el funeral. Esto les ayudará a entender que esa persona tan querida se ha ido para siempre.

Es importante procurar que los niños continúen con su rutina diaria, mientras estamos atentos a posibles cambios en su conducta que puedan ser señales de alerta, indicando que necesitan ayuda especializada. De esta manera, se favorece su proceso hacia la fase de aceptación.

Cómo se enfrenta la muerte en la adolescencia

En la adolescencia, la pérdida de un ser querido trae consigo preocupaciones adicionales. Por ejemplo, los adolescentes pueden pensar en cómo la pérdida afectará su vida cotidiana o el impacto que tendrá en otros seres queridos.

El mensaje más importante que debemos transmitirles es que la muerte es parte de la vida. Lo esperado es que sea dolorosa, pero también que es posible superarla y seguir adelante. No obstante, debemos evitar frases como:

  • “Ahora eres el hombre de la casa.”
  • “Hay que ser fuerte, a esta persona no le hubiera gustado verte triste.”

Aunque estas expresiones buscan motivarlos, pueden llevar a una sensación de incomprensión. Los adolescentes, debido a su etapa de desarrollo, tienden a tomarse todo muy personal. Frases así pueden hacerles sentir que tenemos expectativas demasiado altas sobre ellos, lo que podría desencadenar emociones como rabia, culpa o ansiedad.

El impacto de nuestro ejemplo

No cabe duda de que nuestro ejemplo como padres será una guía para ellos. La forma en que expresamos nuestro propio dolor les enseñará cómo pueden hacerlo ellos también. Más que insistirles en que nos cuenten cómo se sienten, lo fundamental es estar presentes, disponibles y abiertos, escucharlos cuando lo necesiten.

Conclusión

En una experiencia de duelo, nuestra labor más importante es acompañar. Comprender cómo nuestros hijos perciben la realidad desde su perspectiva y apoyarlos en el proceso de transitar el dolor y la tristeza.

Un aspecto clave que no debemos olvidar es cuidar de nosotros mismos. Tener nuestro espacio seguro para expresar nuestras propias emociones, sentir y llorar si es necesario. Como siempre digo: un cuidador necesita estar en buenas condiciones para cuidar a otros.

Espero que este blog haya respondido algunas de tus preguntas iniciales y te haya proporcionado herramientas para ayudar a tus hijos en esta etapa tan difícil. Si sientes que la situación los supera, no dudes ni un segundo en buscar ayuda profesional.

Gracias por acompañarme una vez más.

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