Por años se ha debatido si los videojuegos son perjudiciales o beneficiosos para quienes los juegan. ¿Afectan las habilidades cognitivas? ¿Promueven la agresividad? En medio de estas discusiones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado un paso importante: incluir la adicción a los videojuegos dentro de los trastornos mentales del comportamiento y del desarrollo neurológico.
El reconocimiento oficial de la adicción a los videojuegos
A partir del 1 de enero de 2022, la versión número 11 de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) entró en vigencia. Este documento, que guía a los profesionales de la salud en el diagnóstico de enfermedades, incluye ahora la categoría de adicción a videojuegos. Este nuevo trastorno está clasificado junto a la ludopatía, con la que comparte ciertos criterios.
Para que esta categoría se incorporara en la CIE-11, fue necesario contar con evidencias clínicas contundentes, respaldadas por investigaciones arbitradas y reconocidas. Los expertos analizaron múltiples casos en poblaciones de diferentes edades, géneros, culturas y condiciones sociales antes de identificarlo como una entidad clínica.
¿Todos los jugadores son adictos?
No, no todas las personas que juegan videojuegos tienen adicción, al menos no desde la perspectiva clínica definida por la OMS. Es importante diferenciar entre disfrutar jugar videojuegos y presentar los signos y síntomas que cumplen con los criterios del diagnóstico. Este punto es crucial, ya que a menudo se malinterpretan las etiquetas psicológicas y se aplican incorrectamente.
Un diagnóstico clínico va mucho más allá de observar que un niño pasa muchas horas jugando. Aunque podría tratarse de una dificultad en el comportamiento que requiera límites, para emitir un diagnóstico es esencial realizar una evaluación profesional.
El papel de los padres en la regulación de los videojuegos
Los videojuegos forman parte del entorno digital en el que crecen los niños, pero los padres son quienes tienen el control para regular su uso. Este proceso implica:
- Establecer horarios y límites adecuados.
- Supervisar los juegos y asegurarse de que sean apropiados para la edad.
- Fomentar actividades fuera de las pantallas, como juegos físicos o creativos.
Además, como menciono con frecuencia, las funciones ejecutivas juegan un rol fundamental en este proceso. Si necesitas más información sobre estas funciones, puedes explorar blogs relacionados que tengo disponibles.
La inclusión de la adicción a videojuegos como diagnóstico oficial no significa que todos los jugadores sean adictos. Sin embargo, sí reconoce que, en ciertos casos, el uso excesivo puede convertirse en un problema real. Es crucial que los padres estén atentos y busquen apoyo profesional si detectan signos preocupantes en sus hijos.
¿Los niños están preparados para usar tecnología de forma independiente?
Las funciones ejecutivas son las capacidades cognitivas más especializadas que tenemos los seres humanos. Nos permiten controlar nuestra conducta, valorar consecuencias, tomar decisiones y planificar acciones según nuestros objetivos. Estas funciones dependen de la corteza prefrontal, que no alcanza su plena madurez hasta los 20-25 años. Entonces, ¿cómo esperamos que niños de 2, 5 u 8 años puedan regular su uso de dispositivos como teléfonos o tablets?
La influencia de la tecnología en el cerebro infantil
Los niños no están neurológicamente preparados para manejar solos la tecnología, ya que su capacidad de autorregulación aún está en desarrollo. La estimulación que reciben de los dispositivos afecta directamente al sistema de recompensa, una estructura del sistema límbico donde se procesan las emociones. Al estar en una etapa altamente emocional, los niños y adolescentes son especialmente vulnerables a estímulos adictivos como los videojuegos, YouTube o las redes sociales.
Esto no significa que los videojuegos o la tecnología sean inherentemente malos. De hecho, pueden ofrecer beneficios importantes. El problema radica en el uso excesivo y descontrolado. Pretender que los niños gestionen esto por sí solos es irreal. Aquí es donde los padres deben tomar responsabilidad.
¿Qué debemos hacer como padres?
Los niños crecen en un mundo digital y es inevitable que interactúen con la tecnología. Por lo tanto, excluirlos no es la solución. Lo importante es enseñarles a usar la tecnología de manera responsable y equilibrada. Para lograrlo:
- Modera su uso: Establece horarios claros para dispositivos electrónicos y combina estas actividades con tiempo al aire libre o juegos físicos.
- Supervisa los contenidos: Estate atento a lo que ven, las páginas que visitan y los juegos que utilizan.
- Fomenta habilidades sociales: Promueve encuentros con otros niños y actividades grupales para que desarrollen habilidades de comunicación y empatía.
- Refuerza el vínculo afectivo: Establece un ambiente de confianza donde tus hijos puedan buscar respuestas contigo antes que en internet.
- Educación sobre riesgos: Explícales los peligros del uso excesivo de la tecnología y cómo identificar contenidos inapropiados.
¿Es esto una señal de adicción?
No todos los niños que hacen pataletas al dejar los videojuegos tienen una adicción clínica. Sin embargo, si notas dificultades como bajo rendimiento académico, aislamiento social, irritabilidad frecuente o problemas de conducta que se asocian con el uso de videojuegos, es importante actuar.
- Establece límites y horarios.
- Ofrece actividades alternativas.
- Busca ayuda profesional si los problemas persisten.
Conclusión
La tecnología no es el enemigo, sino una herramienta poderosa que puede ser beneficiosa si se usa correctamente. Enseñar a tus hijos a usarla de manera equilibrada es clave para su desarrollo. Si estás enfrentando problemas relacionados con videojuegos o tecnología, no dudes en actuar y buscar apoyo.
Espero que este texto te sea útil y te ayude a guiar a tus hijos en el uso responsable de la tecnología. Escríbeme en los comentarios cómo estás enseñando a tus hijos a usarla y qué otras ideas consideras importantes.
¡Gracias por llegar hasta aquí!