Vacaciones en cuarentena

¿Qué actividades hacer con mi hijo?

Se acabó el año escolar, un fin de año bastante peculiar porque tuvimos que pasarlo en cuarentena. El último lapso o periodo académico estuvimos con nuestros hijos desde casa, bajo la guía de los docentes que nos enviaban las actividades para que los niños pudieran trabajar en casa y hacer sus tareas. Sin embargo, estamos ya de vacaciones y en este momento nos va a tocar a nosotros, los padres, asumir el reto de diseñar las actividades para que nuestros hijos pasen este tiempo de vacaciones, pero en confinamiento. ¡Vaya tarea! Hoy hablaremos sobre algunas recomendaciones que podemos tener en cuenta para este tiempo de vacaciones en cuarentena.

Hola a todos, bienvenidos una vez más a PsicoFormando. Me contenta muchísimo tenerlos en esta nueva oportunidad, en esta nueva edición del blog de psicología y neurodesarrollo. Muchísimas gracias a todos por el apoyo que han brindado hasta ahora a este material que estamos trabajando para ustedes. Nos encantaría saber cuáles son sus inquietudes y preguntas sobre los temas que estamos tratando.

Hoy, con nuestro tema Vacaciones en cuarentena, en este tiempo seguiremos con nuestros niños en casa. Por muy extraño que parezca, necesitamos crear una rutina. Sé que he hablado muchas veces sobre la importancia de crear una rutina, especialmente en relación con los trastornos del neurodesarrollo, pero la verdad es que funciona muy bien para estructurar a los niños en el ambiente en el que estén. Incluso estando en casa, crear una nueva rutina nos ayudará a distribuir el tiempo y evitar, por ejemplo, el exceso de ver televisión o jugar videojuegos.

Además, es importante crear una rutina porque muchos de nosotros, los padres, estamos trabajando desde casa, y necesitamos crear un espacio para compartir con ellos y momentos en los cuales puedan gestionarse por sí mismos. Esto les permitirá hacer actividades solos, lo que también nos ayudará a cumplir con nuestras responsabilidades laborales. Una de las primeras actividades que podemos incluir es el refuerzo de algunas competencias básicas para enfrentar la nueva realidad que estamos viviendo.

De esto ya les había hablado un poco en el blog anterior sobre habilidades a desarrollar en niños y adolescentes del siglo XXI. Comentaba que no solo son importantes las habilidades académicas, aunque esto puede ser una preocupación para nosotros en este momento. Dado que el último lapso escolar fue tan atropellado, muchos padres me han expresado en consulta la duda de si sus hijos lograron consolidar los objetivos académicos. Esto genera la inquietud de si debemos ponerlos a hacer tareas o reforzar los contenidos que venían trabajando en el colegio.

Es importante recordar que este es su tiempo de vacaciones y, aunque no haya cambiado el contexto porque seguimos en casa, es necesario darles un espacio de descanso y recreación. A esto me refiero con habilidades para la vida. También tenemos que prepararlos para afrontar la nueva realidad. Así como este último periodo del año escolar fue peculiar, es probable que el siguiente inicie de la misma forma: de manera remota desde casa, una vez más con la supervisión de los padres.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Podemos entrenar a nuestros hijos y darles herramientas para afrontar esta nueva realidad. Si el lapso anterior fue muy atropellado y no estábamos preparados, este nuevo año escolar puede ser diferente si nos anticipamos y preparamos con suficiente antelación. Por ejemplo, para los niños más grandes, podríamos empezar a darles clases de computación. Estas clases no solo pueden servir para jugar, sino también para enseñarles herramientas como procesadores de texto, presentaciones tipo Word, PowerPoint, o incluso operaciones básicas en Excel, dependiendo de su edad y del grado que van a cursar.

Esto es importante porque muchas de las tareas que tendrán que entregar a partir de ahora probablemente serán en este formato. Para los niños más pequeños, podemos enseñarles cómo utilizar las plataformas de comunicación virtual, como Zoom, las videollamadas por WhatsApp, o cualquier aplicación que permita la interacción.

También podemos aprovechar este tiempo de las clases de computación para hablar con nuestros hijos sobre las búsquedas de información. Aunque ya venían trabajando con investigaciones en Internet, ahora más que nunca necesitarán aprender a «googlear» las cosas. Podremos enseñarles qué palabras clave buscar, cómo filtrar páginas más relevantes de menos relevantes, y cómo leer, analizar y comprender el contenido presentado en las páginas.

Finalmente, podemos utilizar la red para buscar nuevas habilidades recreativas. Por ejemplo, si a su hijo le gusta bailar, dibujar o pintar, existen muchas alternativas de cursos en YouTube o en línea, algunos gratuitos y otros pagos. Esto fomentará habilidades recreativas y artísticas. No olvidemos aprovechar este tiempo frente a la computadora para hablar sobre los riesgos de estar en la web. Es importante que les enseñemos sobre el compartir datos, crear usuarios y las páginas que son seguras y aquellas que no lo son. Estas enseñanzas son fundamentales para ellos, ya que no necesariamente las aprenderán en el colegio. Es nuestra responsabilidad como padres inculcarles la importancia del uso responsable y el criterio adecuado sobre las herramientas tecnológicas.

Gestionando el tiempo frente a las pantallas y fomentando la creatividad

En este contexto, es muy probable que se incrementen los tiempos dedicados a ver televisión y jugar videojuegos. Recordemos que en videojuegos estamos incluyendo consolas, teléfonos, tabletas, entre otros dispositivos. Sobre este tema, también pueden consultar el blog Mi hijo quiere pasar todo el día con los videojuegos, donde se abordan estrategias para evitar el exceso.

En este momento, ya que estamos de vacaciones y conversamos sobre permitirles recrearse y descansar, no está mal flexibilizar un poquito los tiempos de exposición a la televisión o los videojuegos. Ahora bien, no se trata de promover que los niños pasen largas horas frente a las pantallas. La verdad es que, con menos actividades programadas, es más fácil o tentador pasar tiempo viendo televisión, comiquitas, series o jugando con las pantallas. Con todo esto, buscamos evitar que se aburran; sin embargo, el aburrimiento es necesario.

Está demostrado psicológicamente que el aburrimiento es el motor que inicia la creatividad. ¿Qué hacen los niños cuando se aburren? Normalmente, buscan qué hacer. Es el momento de fomentar el juego libre, permitiéndoles usar los elementos que tienen en casa, sus juguetes e incluso objetos cotidianos, para crear mundos e imaginar situaciones con las cuales entretenerse. La exposición constante a los videojuegos les brinda una solución rápida e inmediata para desprenderse de la sensación de aburrimiento, pero esto puede limitar su creatividad. Por ello, es importante no caer en el exceso.

Es una línea delgada entre ser flexibles y no excederse, pero dado que estamos en vacaciones, podemos permitirles tiempo de juego libre. Este espacio es fundamental para que puedan aburrirse, inventar, crear e imaginar.

Si para los niños es complicado gestionarse en esos momentos de aburrimiento, existe una estrategia útil: revisar los juegos de mesa o juguetes que tenemos guardados desde hace mucho tiempo y con los que no suelen interactuar. Luego, podemos crear una lista de “Cosas que puedo hacer cuando esté aburrido” y colocarla en un lugar visible, como su habitación o el espacio que utilizan para jugar. Esta lista puede modificarse o ampliarse a medida que surjan nuevas ideas.

La lectura: una actividad favorita para compartir

Finalmente, quiero destacar una de mis actividades favoritas que siempre recomiendo: la lectura. No se trata de obligar al niño a leer un libro completo, sino de crear un espacio donde podamos sentarnos con ellos y disfrutar de un libro juntos. Puede ser que mamá o papá lean, pero lo importante es que el niño se involucre en la actividad. Muchas veces escucho: “Mi hijo no le gusta leer, no quiere, no se interesa, se aburre con la lectura”. Esto pasa porque no hemos enseñado que leer puede ser gratificante y divertido.

La lectura puede convertirse en un momento especial para compartir con mamá o papá, imaginar, reflexionar y disfrutar de historias juntos. No debemos desesperarnos. Es posible crear un espacio equilibrado que permita a las familias atender responsabilidades, trabajar y disfrutar tiempo de calidad con los niños.

Lo más importante es vivir un día a la vez. Puede sonar a cliché, pero es cierto: avancemos paso a paso, conectándonos con las necesidades de nuestros hijos sin descuidar también las nuestras.

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