Los niños, lamentablemente, no vienen con manual de instrucciones. Más allá de lo obvio, como alimentarlos y enviarlos a la escuela, los padres hacemos lo mejor que podemos con lo que sabemos para educarlos. Sin embargo, los patrones con los cuales fuimos criados no siempre se ajustan a las nuevas tendencias o a los conocimientos actuales sobre crianza.
Si alguna vez te has sentido inseguro sobre si lo estás haciendo bien, quiero hablarte sobre las necesidades de los niños en cada etapa de la infancia y cómo puedes guiarlos en este camino incierto de la paternidad.
La primera infancia: Descubrir el mundo y regular emociones
Los primeros años de vida son la etapa de mayor inmadurez emocional y conductual. Aquí los niños necesitan regulación externa constante de parte de sus padres mientras exploran cómo funciona el mundo, su cuerpo y las cosas. El sentido del yo comienza a formarse al reconocer su imagen, su nombre y cómo su cuerpo interactúa con el ambiente.
- ¿Qué necesitan en esta etapa?
- Guiarlos a aprender y nombrar cosas mediante experiencias sensoriales.
- Ayudarlos a registrar cómo funciona el entorno, más que entender el “por qué”.
- Ofrecer respuestas claras sobre las consecuencias de sus acciones: “Si los padres se molestan, es porque está mal; si me felicitan, lo estoy haciendo bien”.
- Acompañarlos emocionalmente identificando sus emociones, nombrándolas y dando alternativas sobre cómo manejarlas.
Las pataletas serán frecuentes, no por malicia, sino porque aún no tienen la capacidad de expresar sus sentimientos ni controlar sus conductas. Por eso es importante ser específicos sobre lo que esperamos de ellos. Frases como “pórtate bien” no son útiles si no les explicamos qué significa: quedarse sentado, jugar tranquilo, etc.
La infancia: Mezclar realidad y fantasía
Al crecer, los niños empiezan a entender el “por qué” de las cosas, pero sus razonamientos inmaduros los llevan a mezclar realidad con fantasía. Esta etapa está marcada por creatividad, imaginación y curiosidad, que les permite inventar historias y creer en cosas como monstruos.
- ¿Qué necesitan en esta etapa?
- Responder sus preguntas con sinceridad, adaptada a su edad.
- Darles responsabilidades que les ayuden a descubrir sus capacidades.
- Reforzar sus logros y valorar sus problemas, ya que aunque nos parezcan pequeños, para ellos son significativos.
- Proporcionar reglas firmes y ser congruentes entre lo que decimos y hacemos.
- Mostrarles amor incondicional para que confíen en refugiarse en sus padres cuando cometen errores. Evitar frases como “si no haces lo que te digo, no te quiero”.
En esta etapa, el concepto de sí mismos depende mucho de la opinión de sus padres. Por eso es vital que se sientan aceptados, amados y seguros en sus habilidades.
Conclusión
Cada etapa de la infancia trae sus propios desafíos y necesidades. Lo más importante que podemos ofrecerles es nuestro amor incondicional, un espacio de confianza, y la guía necesaria para que aprendan, crezcan y enfrenten el mundo con seguridad. Cada palabra y acción nuestra tiene un impacto significativo en su desarrollo emocional y personal.
Pubertad y Adolescencia: Lo que los niños necesitan de sus padres en estas etapas
La pubertad y la adolescencia son etapas llenas de cambios, desafíos y aprendizaje. Estas fases demandan paciencia, guía y adaptaciones por parte de los padres, quienes juegan un papel fundamental en el desarrollo de la confianza, autonomía y habilidades sociales de sus hijos.
Pubertad: La transición comienza
Durante la pubertad, los cambios hormonales marcan el inicio de nuevas experiencias. Los intereses están más definidos, pero la seguridad en sí mismos suele ser inestable, especialmente si no han desarrollado un buen autoconcepto desde la infancia.
- ¿Qué sucede en esta etapa?
- Aumentan las exigencias escolares y la necesidad de aprender a organizarse.
- Se ven como niños para algunas cosas, pero quieren ser grandes para otras.
- Saben mucho sobre música, juegos, moda y tecnología, a veces más que los adultos.
- Muchos tienen acceso a internet y redes sociales, lo que abre un mundo de posibilidades, pero también peligros.
- ¿Qué necesitan de sus padres?
- Regulación para usar dispositivos y redes de manera segura.
- Conversaciones honestas sobre sexualidad, no solo informativas, sino también preventivas.
- Responsabilidades acordes a su edad para fortalecer la autoconfianza.
- Espacio para expresar sus ideas y opiniones, escuchándolos con atención.
- Enseñanza de modales sociales, como cómo comportarse en diferentes contextos y realizar tareas independientes, como hacer compras.
La pubertad también trae cambios de humor y confusión emocional. Es importante que los padres mantengan la calma, brinden paciencia y den el ejemplo a través de su propio control emocional.
Adolescencia: La búsqueda de identidad
La adolescencia es la etapa de crisis de identidad, caracterizada por cambios hormonales, crecimiento físico y un estado emocional confuso. Los adolescentes se diferencian de sus padres y cuestionan las normas para descubrir quiénes son.
- ¿Qué sucede en esta etapa?
- Los amigos y las modas se convierten en la referencia más importante.
- Aparecen inseguridades de etapas anteriores y crisis emocionales frecuentes.
- Buscan encajar y ser aceptados, mientras retan las reglas y cuestionan todo.
- ¿Qué necesitan de sus padres?
- Congruencia y firmeza: Si los padres establecen reglas, deben mantenerlas, ya sea para premios o castigos.
- Confianza: Saber que sus padres creen en ellos y que son capaces de asumir las consecuencias de sus decisiones.
- Libertad supervisada: No necesitan sobre-regulación, ya que esto suele generar rebeldía.
- Espacio para equivocarse y aprender de sus errores sin ser descalificados.
- Guía en la organización de sus responsabilidades académicas y sociales, sin exigirles más allá de sus capacidades neuropsicológicas.
Reflexión final: Eres un padre que busca lo mejor
Si llegaste hasta aquí, eres de esos padres que constantemente buscan herramientas para criar mejor. No hay padres perfectos ni recetas mágicas, pero lo importante es actuar con empatía, reconocer tus errores y corregirlos. Al hacerlo, demuestras humanidad y enseñas a tus hijos que si tú, a quien admiran, puedes hacerlo, ellos también.