10 razones para no postergar una evaluación del desarrollo

Que todos los niños son diferentes, que cada uno crece a su ritmo, que no importa si todavía no habla o no ha controlado esfínteres, ya lo hará a su tiempo. ¿Te suena familiar? Hoy quiero compartir contigo 10 razones por las cuales debes hacerle caso a tu instinto como mamá, papá o cuidador y no postergar una evaluación del neurodesarrollo.

Es común escuchar frases como “todos los niños son diferentes” o “cada uno crece a su ritmo”. Sin embargo, cuando algo nos llama la atención, es fundamental no ignorar las señales y buscar una evaluación profesional. Aquí te comparto las 10 razones por las cuales es importante actuar sin demoras ante cualquier duda sobre el neurodesarrollo de tu pequeño.

Razón 1: El neurodesarrollo es universal
Aunque cada niño crece a su ritmo, el neurodesarrollo sigue patrones propios de la especie. Todos los niños deben pasar por los mismos hitos en tiempos aproximados establecidos. La cultura, el ambiente y la estimulación pueden influir en la rapidez de ciertas habilidades, pero el proceso general es común para todos.

Razón 2: Aprovechar la neuroplasticidad
Los primeros años de vida, especialmente los primeros mil días, son cruciales para la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse. Si detectamos alguna alteración, retraso o demora, estamos en el mejor momento para intervenir y estimular, aumentando las oportunidades de compensar estas funciones.

Razón 3: Sigue tu instinto de mamá o papá
Si sientes que algo no está bien, confía en tu intuición. Aunque familiares bien intencionados puedan tranquilizarte diciendo que «todo pasará», es mejor consultar a un profesional del neurodesarrollo para aclarar tus dudas. Ellos tienen el conocimiento especializado para identificar cualquier problema.

Razón 4: Comparación para detectar señales importantes
Las comparaciones no son buenas si generan presión o afectan la autoestima del niño. Sin embargo, si observas que otros niños de su misma edad han alcanzado competencias relacionadas con el lenguaje, la motricidad o el juego social, y tu hijo no está cerca de estas habilidades, es importante prestar atención y actuar.

Razón 5: Saltos en los hitos de desarrollo
Si tu hijo se saltó hitos importantes, como el gateo, es una señal que merece ser revisada. Aunque pueda parecer una habilidad impresionante que pase directamente a caminar, el gateo es esencial para la integración y conexión de los hemisferios cerebrales. A futuro, esto puede influir en funciones cognitivas superiores como lectura, escritura, coordinación y manejo emocional.

Razón 6: No todas las alteraciones del neurodesarrollo requieren medicación de por vida
Es un error pensar que cualquier dificultad en el neurodesarrollo implica depender de medicación de por vida. Los medicamentos se prescriben para tratar síntomas específicos, y solo un neuropediatra puede determinar si son necesarios. Además, la tecnología farmacológica moderna ha desarrollado tratamientos con efectos secundarios mínimos y sin riesgo de dependencia. Si la estimulación adecuada supera las dificultades puntuales, es posible que el uso de medicamentos deje de ser necesario.

Razón 7: Las exigencias del ambiente aumentan con el crecimiento
A medida que los niños crecen, las demandas sociales, académicas y emocionales se intensifican. Si existe una alteración en el desarrollo que no se detecta a tiempo, pueden surgir consecuencias psicológicas como frustración, ansiedad o baja autoestima. Detectar y estimular tempranamente cualquier dificultad prepara al niño para asumir estos retos con mayor éxito y confianza.

Razón 8: La negación de los padres no beneficia al niño
Es comprensible que aceptar que nuestro hijo presenta una dificultad pueda ser difícil. Sin embargo, negar esta realidad también implica negarles el acceso a apoyos, estimulación temprana y adaptaciones ambientales necesarias para su crecimiento. Más allá de las expectativas o la opinión de los demás, lo primordial es brindarle las herramientas para superar las dificultades y desarrollar sus competencias.

Razón 9: Los hijos crecerán y necesitarán independizarse
A excepción de casos donde alguna condición lo impida, el objetivo siempre será ayudar a nuestros hijos a convertirse en adultos autónomos e independientes. Identificar y tratar cualquier dificultad en el desarrollo desde temprano hace que este proceso sea mucho más sencillo y efectivo.

Razón 10: Es un derecho
Todos los niños tienen derecho a recibir las mejores condiciones que sus padres y su ambiente puedan proporcionarles. Esto incluye llevarlos a un especialista para evaluar posibles dificultades, ofrecer rehabilitación y darles las herramientas para adaptarse y aprender según su edad. Garantizar este derecho contribuye significativamente a su desarrollo y bienestar.

Reflexión final
Mientras más temprana sea la detección y estimulación, mayores serán las oportunidades de superar cualquier dificultad en el neurodesarrollo. Si algo te llama la atención como mamá, papá o cuidador, no lo descuides ni lo dejes pasar. Consulta a un especialista para descartar falsas alarmas o identificar posibles necesidades. Actuar a tiempo marca una gran diferencia.

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