¿Qué son las funciones ejecutivas? (Parte 1) + Actividades para el cerebro

Hoy quiero hablarles de un tema que he mencionado anteriormente en algunos videos y que seguiré abordando en el futuro: las funciones ejecutivas.

¿Por qué son importantes las funciones ejecutivas?

Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades esenciales que nos permiten operar de manera eficiente en nuestra vida diaria y alcanzar metas, a pesar de que su desarrollo comienza en la infancia, su maduración es la última en consolidarse en el cerebro humano.

En alteraciones del desarrollo neurológico como el autismo, el déficit de atención o la discapacidad intelectual, estas habilidades son fundamentales para entrenarlas desde la neuropsicología con el fin de alcanzar mayores niveles de independencia.

Es un tema complejo, así que lo exploraremos por partes. En cada una, daré un bono con ideas para estimularlas desde casa.

¿Qué son las funciones ejecutivas?

Es un concepto clave en neuropsicología que engloba un amplio rango de habilidades cognitivas superiores especializadas, orientadas a:

  • Planificar y alcanzar objetivos.
  • Autorregular y controlar la conducta.

Estas habilidades son indispensables en nuestro día a día, ya que nos ayudan a:

  1. Diseñar nuestro plan diario: ¿qué actividades realizaremos?, ¿en qué orden?, ¿cuánto tiempo tomarán?
  2. Gestionar tiempos: ¿qué tan lejos están las actividades?, ¿cómo distribuir nuestro tiempo para llegar de un punto a otro?
  3. Adaptarnos: tener suficiente flexibilidad para ajustar planes ante imprevistos o tareas nuevas.

Desde las actividades más simples hasta los objetivos más complejos, estas funciones nos permiten organizar y ejecutar acciones en cualquier ámbito: colegio, trabajo, hogar o la calle.

En esta primera parte, abordaremos las primeras cuatro habilidades específicas de las funciones ejecutivas.

Memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva, inhibición y planificación

1. Memoria de trabajo

La memoria de trabajo es la capacidad de almacenar información de manera temporal para procesarla de forma inmediata. Funciona como un espacio donde los datos permanecen disponibles para ser transformados o manipulados durante un periodo limitado de tiempo. Es especialmente útil en situaciones como:

  • Lectura: Recordar las ideas principales de los primeros párrafos para que el texto tenga sentido.
  • Clases o reuniones: Mantener presente el tema central y los puntos clave discutidos, preparando lo que se quiere aportar al momento de participar.

2. Flexibilidad cognitiva

La flexibilidad cognitiva es la habilidad de ajustar planes previamente establecidos, adaptándose a los cambios en el entorno. Por ejemplo:

  • Imprevistos: Cuando algo no sale como se esperaba, como lo vivido durante la cuarentena, o una tarea se interrumpe y se necesita buscar soluciones creativas.
  • Perspectivas nuevas: Analizar situaciones desde enfoques diferentes o novedosos, lo que conecta esta habilidad con la creatividad.

3. Inhibición

La inhibición es la capacidad de ignorar impulsos y estímulos internos o externos para concentrarse en una tarea. Por ejemplo:

  • En una reunión: Aunque haya distracciones como el sueño, el ruido externo o el aburrimiento, se ignoran estos estímulos para mantener la atención en el contenido.
  • En el control de conductas: Detener acciones como usar redes sociales o jugar cuando es necesario enfocarse en estudiar o trabajar.

4. Planificación

La planificación es una de las habilidades más complejas, ya que implica:

  • Generar objetivos: Definir metas claras.
  • Diseñar un plan de acción: Evaluar la mejor estrategia para alcanzarlos.
  • Ejecutar: Organizar los pasos a seguir en un orden lógico.

Está vinculada con la anticipación de consecuencias, que puede basarse en:

  • Experiencias previas: Lo que se ha vivido.
  • Experiencias vicarias: Lo que se ha observado en otros.
  • Suposiciones: Inferencias sobre posibles resultados.

La planificación también requiere motivación, ya que esta energía es esencial para mantenerse enfocado y en acción hasta alcanzar los objetivos. Un ejemplo sería organizar un proyecto escolar, que puede incluir pasos como:

  1. Buscar información en fuentes confiables.
  2. Leer y resumir los datos obtenidos.
  3. Seleccionar las ideas principales.
  4. Crear un producto (trabajo escrito o actividad práctica).
  5. Realizar una presentación final.

Estas primeras funciones ejecutivas nos muestran cómo el cerebro coordina habilidades clave para nuestra vida diaria.

Actividades para estimular las funciones ejecutivas desde casa

Antes de continuar con el resto de las funciones ejecutivas en un próximo blog, aquí te dejo algunas actividades útiles que puedes realizar en casa, tanto para niños como para adultos, para reforzar y estimular las habilidades que hemos visto hasta ahora:

1. Lectura

La lectura es una excelente actividad para ejercitar la memoria de trabajo. Recordar las ideas principales mientras se lee permite dar sentido al texto en tiempo real. Además, leer cuentos en familia puede ser una actividad enriquecedora para compartir tiempo de calidad con los hijos.

  • Para los más pequeños: Opta por cuentos cortos y simples.
  • Para los más grandes: Elige libros completos y léanlos por partes. Por ejemplo, un día lee un fragmento un adulto y al siguiente, el niño. Esto fomenta el gusto por la lectura y la participación activa.

2. Juegos de memoria y resolución

Incorpora juegos que involucren recordar secuencias o resolver problemas:

  • Juegos de buscar pistas.
  • Circuitos motores donde los niños deban seguir un orden específico en sus actividades.
    Estos ejercicios desafían la memoria de trabajo y promueven la atención sostenida.

3. Organización de proyectos pequeños

En casa, organiza proyectos y divídelos en pasos simples para lograr el objetivo final. Por ejemplo:

  • Realiza una lista de tareas con un sistema de chequeo y ve tachando cada objetivo cumplido.
  • Para los niños: Crea un horario de actividades diario con claves visuales o dibujos que representen cada tarea, como levantarse, cepillarse, desayunar, hacer tareas, almorzar, jugar o ver televisión, y finalizar con la rutina de dormir.

4. Planificación y autorregulación

Enseñarles a planificar sus días ayuda a desarrollar habilidades organizativas y también refuerza la autorregulación de la conducta. Al contar con un horario estructurado, los niños saben qué esperar en cada momento del día, lo que reduce la ansiedad y fortalece su capacidad de concentración.

Estas actividades son ideales para ejercitar las funciones ejecutivas de una manera divertida y práctica.

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