Competencias para niños y adolescentes del siglo XXI y cómo conseguirlas

Bienvenidos una vez más a PsicoFormando.

Hoy quiero conversar con ustedes sobre un tema que me ha dado mucho qué pensar en estos días: cómo ha cambiado el mundo en el que vivimos. No solo en términos de economía, sino también en el ámbito laboral, en las formas de estudiar, en cómo interactuamos con otras personas e incluso en la manera en que nos divertimos. Las cosas que aprendimos hace tan solo una generación parece estar quedando obsoletas. Lo que ahora predomina es la necesidad de aprender y adaptarnos rápidamente a los cambios.

En este contexto reflexioné sobre el mundo en el que crecen nuestros niños y adolescentes. Me surgió la pregunta: ¿Qué habilidades necesitan desarrollar para ser exitosos en este nuevo entorno? Por eso, hoy les hablaré sobre las 6 competencias clave que debemos fomentar en los niños y adolescentes del siglo XXI.

¿Qué son las competencias?

Para empezar, definamos qué son las competencias.

Las competencias son las habilidades que tiene un ser humano para responder eficazmente ante una situación particular. Esto incluye:

  • Conocimientos adquiridos, que le permiten entender los contextos y las demandas del entorno.
  • Habilidades prácticas, esenciales para llevar a cabo acciones concretas.
  • Características y actitudes personales, que integran el «saber ser» y el «saber estar», fundamentales para afrontar las situaciones de manera integral y resolutiva.

En resumen, no se trata solo de «saber hacer» algo, sino de contar con las herramientas personales y sociales necesarias para resolver y adaptarse de manera eficaz a los retos del día a día.

Con esta base, seguiremos explorando las competencias específicas y cómo contribuir al desarrollo de estas en los más jóvenes

Las competencias para niños y adolescentes del siglo XXI

1. Autonomía e iniciativa personal

La primera competencia que debemos desarrollar en nuestros niños es la autonomía e iniciativa personal. Esta habilidad parte del autoconcepto que el niño o adolescente tiene sobre sí mismo, el cual se forma y refuerza a través de experiencias de aprendizaje, fracaso y superación a lo largo de su vida.

No solo se trata de conocerse a sí mismo, sino de adquirir autocontrol tanto en la conducta como en las emociones. Es fundamental que los niños y adolescentes sean capaces de evaluar las consecuencias futuras de una acción o reacción emocional en función del contexto. Esto les permite regular sus respuestas y optar por aquellas que sean más convenientes. En este proceso se fomenta el juicio crítico: la capacidad de evaluar lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, y elegir las opciones más favorables al momento de tomar decisiones.

Esta competencia es integral y se construye lentamente desde los primeros años de vida, formando múltiples eslabones como la planificación y organización. En un mundo que se mueve por proyectos, donde el éxito se mide por los resultados, es crucial que los niños aprendan a establecer objetivos, dividirlos en pasos y administrar su tiempo en la consecución de estos. Esto los mantendrá enfocados, motivará su autonomía y les otorgará un propósito claro en sus acciones.

2. Búsqueda de información y manejo de la tecnología

Hoy en día, almacenar grandes cantidades de información no es tan útil como saber buscarla. Es esencial entrenar a los niños en cómo acceder a datos relevantes a través de la tecnología, que evoluciona constantemente. Deben aprender a filtrar fuentes confiables y discriminar aquella información que no sea pertinente para un contexto específico.

Además, el manejo de la tecnología implica adaptarse a los cambios frecuentes, ya que lo que aprendimos hace un año puede haber cambiado completamente. La capacidad de aprender de manera autodidacta les ayudará a administrar mejor los recursos y gestionar su tiempo de forma eficiente para alcanzar sus metas.

3. Comunicación efectiva

La comunicación efectiva no consiste solo en saber hablar, sino en hacerse entender. En un mundo globalizado, lo que no se comunica no existe. Esta habilidad incluye transmitir mensajes claros y responsables, incluso en diferentes idiomas. Por ello, no sorprende que muchos niños aprendan idiomas adicionales a edades tempranas.

Es especialmente importante enseñarles a interactuar responsablemente en redes sociales, transmitiendo información de manera eficiente y cuidando el impacto de lo que comunican.

4. Aprender a aprender y adaptarse a los cambios

Como decía el filósofo Heráclito, «lo único constante es el cambio». Un ejemplo claro fue la transición repentina al confinamiento en casa durante la pandemia. Para sobrevivir en este mundo, los adolescentes deben desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse rápidamente, detectando nuevas oportunidades y aprovechándolas.

Entrenarlos en flexibilidad cognitiva les permitirá ajustarse al ritmo acelerado de los cambios que impone la sociedad actual.

5. Fracasar rápido

Aunque suene extraño, aprender a fracasar rápido es una habilidad valiosa. Se trata de ver el fracaso como una oportunidad en lugar de una tragedia. Ayudar a los niños y adolescentes a manejar la frustración y tristeza por resultados inesperados es clave para que puedan levantarse, aprender de los errores, corregirlos y continuar hacia sus metas con renovada determinación.

Estas competencias no solo los preparan para enfrentar los desafíos del siglo XXI, sino que también los empoderan para convertirse en adultos autónomos, resilientes y exitosos. ¿Qué opinas sobre estas competencias?

¿Cómo entrenamos a nuestros niños y adolescentes en estas competencias?

Como siempre, ustedes se preguntarán: ¿cómo hacemos todo esto? Aunque existe una gran oferta de entrenadores especializados en estas habilidades, si lo que buscan es trabajar estas competencias desde casa, aquí les dejo algunas recomendaciones prácticas:

1. Permítales hacer por sí mismos

Deje que su hijo tenga responsabilidades en el hogar y enfrente los problemas que estas representan. Es importante que busquen soluciones por su cuenta y se hagan cargo de las consecuencias cuando no logren cumplir con lo esperado. Según su edad, gustos e intereses, asigne tareas en casa que puedan asumir. Es posible que al principio no las hagan a la perfección, pero no se preocupe, la técnica mejorará con la práctica. Lo primordial es permitirles explorar su autonomía e independencia en un ambiente controlado por los padres, quienes deben brindar apoyo, pero evitar hacerles la tarea.

2. Enséñeles a manejar su propio dinero

Si está en la capacidad de darle una mesada, hágalo y aproveche la oportunidad para enseñarles a manejar ese dinero. Otra alternativa es darles dinero por realizar tareas extra en casa, lo que les ayudará a valorar el esfuerzo del trabajo realizado. Estas prácticas fomentan la responsabilidad y la toma de decisiones relacionadas con el uso de los recursos.

3. Permita que tomen decisiones y respeten sus gustos

Fomente la capacidad de tomar decisiones y respete sus elecciones, dentro de límites razonables. Cuando se presenten decisiones familiares, invítelos a participar preguntándoles su opinión y escuchándolos de forma sincera. Si muestran interés por algo, apóyelos en desarrollarlo, sin importar si parece poco productivo o extravagante. Aunque al final decidan que no les sirve, habrán ganado la experiencia, lo cual es invaluable.

4. Cree en ellos y motívelos

Recuerde que detrás de un niño o adolescente que cree en sí mismo, siempre hubo un padre que creyó en él primero. La motivación que le brindemos a nuestros hijos, acompañada de confianza y apoyo, es clave para desarrollar las habilidades que necesitan para enfrentarse al mundo actual con éxito.

Aplicar estas estrategias desde el hogar no solo fomenta el crecimiento personal de los niños y adolescentes, sino que los prepara para ser individuos más competentes y autónomos en su vida diaria. ¿Qué opina de estas ideas?

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